Las ciberamenazas —como el ransomware— son negocios a escala mundial en los que participan actores malintencionados, hackers patrocinados por Estados y organizaciones criminales que buscan aprovechar cualquier punto débil. Y el negocio va viento en popa, teniendo en cuenta que aproximadamente el 66 % de las empresas ha sufrido un ciberataque en los últimos 12 meses. Sin embargo, aunque muchas empresas presumen de contar con soluciones milagrosas contra el ransomware y de su capacidad única para resolver estos problemas de seguridad, la cuestión no es tan sencilla.
La respuesta no consiste en añadir más herramientas «prefabricadas», ya que esto solo aumenta las brechas de seguridad y, en última instancia, supone un mayor riesgo para tu empresa.
Para empezar, los entornos actuales son complejos. Tu organización no solo es híbrida y global, sino que además gestionas una mayor cantidad de datos, aplicaciones y tecnologías repartidas entre sistemas locales, servicios en la nube, entornos SaaS y mucho más. Y todo ello necesita protección. Incluso los propios proveedores de software han tenido dificultades para seguir el ritmo del crecimiento desmesurado de los entornos de datos, añadiendo soluciones puntuales y especializadas para ampliar la capacidad de soporte de las cargas de trabajo y las capacidades técnicas con el fin de subsanar las lagunas y deficiencias de su propia cartera de productos. Esto solo genera una complejidad que ni deseas ni necesitas. Al fin y al cabo, cuantas más herramientas dispares y añadidas utilices para gestionar tu estrategia de protección de datos y tus protocolos de seguridad, mayor será la brecha y mayores serán las vulnerabilidades que los atacantes podrán explotar.
Además, ante el ransomware y otros ataques de «día cero», las fronteras entre las TI y la seguridad no solo se están difuminando, sino que están convergiendo. Aunque los enfoques y las aplicaciones de seguridad tradicionales son esenciales para cualquier empresa, los ataques son más rápidos, sigilosos y evasivos que nunca. Confiar únicamente en las defensas perimetrales no es suficiente ante este panorama de amenazas en constante evolución. Las empresas deben adoptar un enfoque unificado y de múltiples capas, en el que la seguridad y la protección de datos se entrelacen para lograr una protección integral contra el ransomware. Esto incluye medidas preventivas y proactivas para defender activamente los datos (no solo recuperarlos) y mantener la resiliencia frente a amenazas avanzadas y a la pérdida de datos. Esto le ayudará a adelantarse a las ciberamenazas modernas, reforzar aún más las defensas y agilizar la respuesta ante un incidente cibernético.
Y, por último, aunque no por ello menos importante, los equipos de TI y de seguridad se ven sobrecargados con la compleja tarea de gestionar múltiples herramientas de seguridad y sus intrincadas integraciones. Esto supone un reto especial, ya que los equipos suelen trabajar en sistemas independientes, siguen sus propios procesos y asumen responsabilidades específicas para la empresa. Eliminar las barreras entre estos departamentos también puede resultar complicado debido a las prioridades de la organización y a los recursos limitados. Además de garantizar la seguridad, el cumplimiento normativo y la recuperabilidad de los datos, la protección de datos de última generación puede ayudar a unificar estas funciones. La detección proactiva de amenazas y la integración de los sistemas de seguridad dotan a las empresas de nuevas herramientas para detectar los ataques más rápidamente y conectar de forma orgánica flujos de trabajo, personas y sistemas dispares. Esto no solo contribuye a mejorar la postura de seguridad, sino que también aumenta la visibilidad, la coordinación y la respuesta entre departamentos para minimizar el alcance del impacto y acelerar las operaciones de respuesta y Recovery.
En resumen, una plataforma integrada es esencial para proteger a las empresas frente a los ataques de ransomware y otras ciberamenazas. Simplifica el proceso de gestión, de modo que los equipos de TI y de seguridad puedan centrarse en iniciativas más estratégicas sin dejar de garantizar la máxima protección frente a los actores maliciosos. Al aprovechar una plataforma de este tipo, las organizaciones pueden adelantarse a las ciberamenazas actuales para anticiparse a los riesgos y reducirlos, minimizar la exposición y garantizar la continuidad de su organización.