Ahora que el Mes de la Historia de la Mujer llega a su fin, ¡en Commvault seguimos homenajeando a las mujeres durante todo el año! Como madre trabajadora y orgullosa colíder de nuestro Grupo de Afinidad de Empleados (EAG) «Red de Apoyo Familiar», quería compartir mi experiencia con la esperanza de empoderar a las madres (¡y a los padres!) que trabajan en todas partes.
Comencé mi carrera en Recursos Humanos (RR. HH.) hace más de 25 años y llevo 11 años trabajando en Commvault. Siempre he sido una persona centrada en las personas, y trabajar en RR. HH. me ha permitido valorar el lado humano del negocio y centrarme en las personas, el activo más importante de una empresa. Establecer vínculos sólidos y empoderar a las personas para que prosperen y crezcan es lo que me ha inspirado a lo largo de toda mi carrera.
La empatía siempre ha sido una parte fundamental de mi función como responsable de RR. HH., pero mi nivel de empatía cambió por completo cuando me convertí en madre. Tengo la suerte de contar con dos hijos maravillosos en mi vida —Jake, de 8 años, y Ryan, de 6—, pero mi trayectoria no ha estado exenta de retos. En 2016, descubrí que estaba embarazada de gemelos idénticos. Tras el impacto inicial de darme cuenta de que iba a cumplir 42 años con tres hijos menores de dos años, ¡me sentí rebosante de alegría! Tras algunas complicaciones en la semana 24 de embarazo, acabé dando a luz a Ryan y Max de forma prematura. Al día siguiente, Max falleció plácidamente en los brazos de mi marido. Me quedé completamente aturdida tras esta tragedia, pero aún tenía a un recién nacido en estado crítico en el hospital y a un niño de 19 meses en casa, por lo que tenía que mantener una actitud positiva (y de agradecimiento). 129 días y tres operaciones más tarde, Ryan recibió el alta del hospital, un día después de la fecha prevista para el parto. Hoy es un niño feliz y sano.
Como madre, uno cambia después de tener hijos. Y tras perder a un hijo, cambié aún más. Eso me hizo darme cuenta de que nunca se conoce la historia completa de una persona; por eso, actuar siempre con empatía y cariño es fundamental para forjar relaciones y crear un entorno laboral positivo y solidario. Por eso me apasiona tanto no solo lo que hago en RR. HH., sino también mi participación en nuestro Grupo de Apoyo Familiar EAG. Se trata de un grupo de apoyo para padres y cuidadores que trabajan, que abarca todas las facetas de la vida familiar: desde ser padres primerizos hasta lidiar con niños pequeños, preadolescentes, adolescentes y padres mayores.
Con el ánimo de rendir homenaje a las madres trabajadoras (¡y a todos los padres y madres que trabajan!), quería compartir algunos consejos y trucos que he aprendido de mis compañeros de Vault y que me han ayudado a ser una mejor madre trabajadora:
- Aprende a desconectar del trabajo. Desconectar es más fácil de decir que de hacer; sin embargo, todos tenemos que desconectar en algún momento o, de lo contrario, acabaremos agotados. Recuerda: dedicar tiempo a recargar las pilas es fundamental para ayudarnos a volver al trabajo al día siguiente con las pilas recargadas y renovados. Yo apago el móvil por la noche a partir de cierta hora para desconectar del trabajo.
- Habla con tus hijos sobre tu trabajo. Trabajar y vivir en casa es la realidad para muchos de nosotros en este nuevo mundo laboral híbrido. Los niños pequeños a menudo no entienden por qué mamá está en casa pero no puede pasar tiempo con ellos durante ciertas horas. Explicarles a tus hijos en qué consiste tu trabajo puede ayudarles a entenderte mejor a ti y a comprender el concepto de esta nueva forma de teletrabajo.
- Apuesta por la planificación. Siempre que se avecina una semana ajetreada, elaboro un horario y planifico con antelación para que todo resulte menos estresante. Para mí es muy importante planificar las cenas. Esto me permite evitar perder tiempo pensando qué vamos a comer después de un día ajetreado y me da más tiempo de calidad con mis hijos.
- Recuerda que sentirte culpable es normal. Encontrar el equilibrio entre ser padre o madre y trabajar siempre va a ser un reto. Probablemente siempre habrá momentos en los que el trabajo se interponga y nos sintamos culpables por tener que dejar de pasar tiempo con nuestros hijos. O, por el contrario, puede que nos sintamos culpables al dejar el trabajo para hacer algo con ellos. ¡Encuentra una rutina que te funcione mejor y recuerda no ser tan duro contigo mismo!
El método de prueba y error es la clave del éxito en muchos aspectos de nuestras vidas, sobre todo en la crianza de los hijos. Puedo decirte por experiencia propia que la vida nos plantea muchos obstáculos y, al fin y al cabo, es importante darnos cuenta de que todos somos humanos. Celebrarnos y apoyarnos mutuamente como padres y cuidadores es lo que nos ayuda a mantener los pies en la tierra y a seguir inspirados, ¡así que sigamos aprovechando el poder de la empatía! Cuando abrimos nuestra mente y nuestro corazón para entendernos mejor unos a otros, no solo mejoramos profesionalmente, sino también a nivel personal. Estoy muy agradecida a mi comunidad global de Vaulter y a nuestra Red de Apoyo Familiar por permitirme compartir mi historia y aprender de los demás cada día.
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