He aquí una estadística aleccionadora que debería preocupar a todos los líderes empresariales: a pesar de gastar millones en infraestructuras de resiliencia y recuperación, el 54 % de las empresas no confía en su capacidad para recuperarse de una interrupción importante o un ciberataque.
Nuestro último estudio, realizado en colaboración con GigaOm, «Minimum Viable Recovery: Closing the Recovery Gap», revela por qué los enfoques tradicionales de Recovery están fracasando y presenta una metodología revolucionaria que cuenta con el respaldo del 96 % de las organizaciones encuestadas.
La crisis de confianza en la recuperación
Las cifras hablan por sí solas. Si bien la mayoría de las organizaciones han sufrido incidentes críticos para el negocio en los últimos 18 meses, menos de la mitad (46 %) se sienten muy seguras de poder recuperar el pleno funcionamiento de la empresa tras una interrupción grave. Esta «brecha de recuperación» entre las aspiraciones y la realidad representa uno de los puntos ciegos más significativos de la gestión de riesgos empresariales en la actualidad.
¿Qué está provocando esta crisis de confianza? La investigación identifica tres problemas fundamentales:
- La trampa de la complejidad: la complejidad de los sistemas y las aplicaciones encabeza la lista de retos para la recuperación. A medida que las organizaciones adoptan la transformación digital, sus pilas tecnológicas se vuelven cada vez más interconectadas e interdependientes, lo que dificulta exponencialmente la planificación integral de la recuperación.
- La desconexión entre la empresa y la tecnología: aunque el 56 % de las empresas afirma dar prioridad al restablecimiento de las capacidades empresariales básicas, la realidad es muy distinta. En la práctica, las prioridades reales de recuperación se centran en parámetros técnicos —sistemas de seguridad (56 %) y operaciones (45 %)—, mientras que el impacto en los ingresos queda muy por debajo (31 %).
- El problema de la velocidad del cambio: Los planes de recuperación tienen dificultades para adaptarse a los rápidos cambios del entorno empresarial y a la evolución tecnológica. Lo que funcionaba hace seis meses puede resultar completamente irrelevante tras una actualización importante del sistema o un giro empresarial.
Por qué fracasan las estrategias de recuperación actuales
La investigación revela un fallo fundamental en la forma en que las organizaciones abordan la planificación de la recuperación. Actualmente, las empresas se dividen entre dos estrategias principales:
- El 44 % utiliza enfoques globales (intentan recuperarlo todo a la vez).
- El 56 % utiliza enfoques escalonados o por niveles (recuperación de sistemas en secuencias predeterminadas).
Ambos enfoques comparten una debilidad crítica: están más orientados a la tecnología que al negocio. Cuando los equipos de recuperación carecen de recursos para una planificación exhaustiva, se centran inevitablemente en cuestiones técnicas de primera línea en lugar de en las prioridades de la empresa.
¿Cuál es el resultado? Las métricas técnicas, como el tiempo de inactividad del sistema (50 %) y el tiempo de resolución (49 %), dominan la planificación de la recuperación, mientras que el impacto en los clientes y los ingresos recibe mucha menos atención.
Entra en escena la «recuperación mínima viable»: un enfoque centrado en la empresa
La solución no es más tecnología ni mayores presupuestos, sino un cambio fundamental en la metodología. Esta investigación introduce el concepto de recuperación mínima viable (MVR), un enfoque dirigido a las empresas que puede lograr la misma mitigación de riesgos que la recuperación integral, pero de forma más rápida y a menor coste.
La respuesta ha sido abrumadora: el 96 % de las organizaciones encuestadas respaldaron este enfoque, reconociendo su potencial para salvar la brecha de recuperación que ha lastrado los métodos tradicionales.
Los tres pilares de la MVR
Basándonos en los resultados de una amplia investigación, hemos identificado tres pilares básicos que hacen que la MVR tenga éxito:
- Pilar 1: Establecimiento de prioridades críticas para la empresa: en lugar de tratar todos los sistemas por igual, la MVR comienza por identificar el conjunto mínimo de funciones empresariales esenciales para el funcionamiento de la empresa. Esto implica cuantificar el valor de estas funciones y asignarlas a sistemas, servicios e interdependencias de apoyo.
- Pilar 2: Respuesta técnica medible: La MVR crea flujos de trabajo de recuperación automatizables centrados en el impacto empresarial positivo más que en la integridad técnica. Esto permite que los esfuerzos de recuperación respalden directamente los objetivos de continuidad del negocio.
- Pilar 3: Preparación de la organización para la recuperación: El éxito requiere algo más que tecnología. Las investigaciones muestran que el 51 % de las organizaciones consideran que contar con procesos y funciones claros es la máxima prioridad, seguido de la mejora de las competencias y los conocimientos (46 %).
El argumento empresarial: eficacia a menor coste
Quizá la conclusión más convincente sea que la MVR ofrece resultados comparables a los de los enfoques integrales, pero requiere una inversión significativamente menor. La investigación muestra que el 92 % de quienes adoptan el enfoque integral pueden recuperar la viabilidad mínima en menos de una semana, el mismo plazo que logran los firmes defensores de la MVR.
Las organizaciones con enfoques integrales de recuperación están especialmente interesadas en la MVR, ya que reconocen que incluso los programas bien financiados se benefician de la priorización de los objetivos empresariales.
Por qué esto es más importante ahora que nunca
El panorama de las amenazas hace que la MVR no solo sea atractiva, sino esencial. Las amenazas a la ciberseguridad encabezan la lista de causas de interrupción de la actividad empresarial, seguidas de cerca por los ataques internos (tanto maliciosos como involuntarios). Dado que los ataques de ransomware son casi inevitables, las organizaciones no pueden permitirse confiar en la esperanza como estrategia.
La MVR transforma la recuperación de un ejercicio técnico reactivo en una capacidad empresarial proactiva. Al dar prioridad a los resultados empresariales, las organizaciones pueden:
- Reducir los costes de recuperación y la complejidad.
- Aumentar la confianza de todas las partes interesadas.
- Convertir la resiliencia en una ventaja competitiva.
- Permitir una actuación decisiva en lugar de una reacción incierta.
El camino a seguir
Los datos son inequívocos: los enfoques tradicionales de recuperación son insuficientes ante el panorama actual de amenazas y los requisitos empresariales. Las organizaciones que adopten una planificación de la recuperación orientada a la empresa estarán mejor preparadas, serán más resilientes y más competitivas.
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