En una época en la que las amenazas cibernéticas son más graves y complejas que nunca, el «Informe sobre la Readiness para la recuperación cibernética de 2024», fruto de la colaboración entre Commvault y GigaOm, ofrece información fundamental y datos prácticos para orientar a los directores de seguridad de la información (CISO), a los directores de sistemas de información (CIO) y a los responsables de la toma de decisiones en materia de TI y seguridad a la hora de desenvolverse en el cambiante panorama de la resiliencia cibernética.
Nuestra exhaustiva encuesta, realizada a 1.000 responsables de ciberseguridad y TI de todo el mundo, pone de manifiesto una cruda realidad: el 83 % de las organizaciones ha sufrido una brecha de seguridad significativa, y más del 50 % de ellas se han producido solo en el último año. Esta prevalencia subraya la urgente necesidad de contar con estrategias sólidas de recuperación cibernética que requieran un abanico más amplio de prácticas que vayan más allá de los planes tradicionales de recuperación ante desastres.
Conclusiones principales:
Indicadores de madurez
Aunque las organizaciones puedan señalar medidas concretas como prioritarias, lo que realmente importa es cómo actúan. Si bien las organizaciones más resilientes aplican numerosas medidas para mejorar su Readiness para la Recovery, hemos observado que hay cinco prácticas que destacan a la hora de determinar la verdadera Readiness:
- Herramientas de seguridad que permiten la alerta temprana sobre riesgos, incluidos los riesgos internos.
- Se dispone de un «sitio oscuro» o de un sistema secundario del que se sabe que está libre de contaminación.
- Un entorno aislado para almacenar una copia inmutable de los datos.
- Se han definido manuales de procedimientos, funciones y procesos para la respuesta ante incidencias.
- Medidas concretas para demostrar la Readiness para la recuperación tras un ciberataque y el riesgo asociado.
El nivel de madurez cibernética de una organización puede medirse a partir de la presencia de estos cinco indicadores. Las organizaciones más maduras y mejor preparadas en materia cibernética cumplen cuatro o cinco de ellos. En lo que respecta a la Readiness cibernética, tomar atajos puede poner en peligro el éxito.
Madurez cibernética y confianza
Solo el 4 % de las organizaciones encuestadas ha implementado los cinco indicadores de Readiness para la recuperación cibernética; sin embargo, estos indicadores son fundamentales para una recuperación rápida y la resiliencia. Las organizaciones con mayores niveles de madurez cibernética muestran una confianza significativamente mayor en sus capacidades de recuperación: las organizaciones maduras se recuperan un 41 % más rápido que los encuestados que solo cuentan con cero o un indicador, y un 24 % más rápido que aquellas con dos o tres indicadores.
Retos de la recuperación cibernética
Entre los principales retos a los que se enfrentan hoy en día las organizaciones se encuentran la complejidad de las aplicaciones y los datos críticos, el coste que supone implementar soluciones de Recovery sólidas y la falta de una responsabilidad clara a la hora de impulsar estrategias de ciberresiliencia.
Dar prioridad a las pruebas periódicas
Realizar pruebas frecuentes y periódicas de los planes de recuperación cibernética es indispensable para garantizar la Readiness y la resiliencia. Nuestros resultados revelan una disparidad significativa en las prácticas de realización de pruebas entre las organizaciones que han sufrido filtraciones y las que no. Mientras que solo el 2 % de las organizaciones que han sufrido filtraciones descuidan la realización de pruebas de sus planes de recuperación, un preocupante 20 % de aquellas que nunca han sufrido filtraciones no las realizan en absoluto. Un enfoque proactivo basado en pruebas rigurosas ayuda a estas organizaciones a perfeccionar sus procesos de recuperación y a mantener altos niveles de Readiness frente a posibles amenazas cibernéticas.
Cómo utilizar nuestro informe
El Informe sobre la Readiness para la Recovery cibernética de 2024 sirve de guía para mejorar la resiliencia cibernética, proporcionando a los responsables la información necesaria para fortalecer sus organizaciones frente a los inevitables retos de la era digital. Al comprender el panorama, reconocer los riesgos y aplicar las prácticas recomendadas, su organización puede alcanzar un estado de Readiness que no solo la proteja, sino que también le dote de capacidades.