Cuando el año pasado tuve mi primera entrevista con Martha Delehanty, directora de Recursos Humanos de Commvault, la conversación dio un giro interesante. Me presentaba al puesto de vicepresidente de Comunicaciones Corporativas, pero las comunicaciones no fueron el tema del día. En su lugar, hablamos de la importancia de la diversidad, la equidad y la inclusión (DEI) y de lo que eso significa en Commvault. En esta etapa de mi vida, eso es algo que realmente me importa.
Últimamente, es frecuente oír a las empresas hablar de «ser uno mismo en el trabajo», pero ¿qué significa eso realmente? Suena casi a tópico, como si fuera jerga de Recursos Humanos o palabrería sin fundamento. Para mí, significa poder preguntar abierta y directamente sobre temas LGBTQ+ durante una entrevista de trabajo. Poder mencionar abiertamente a mi pareja del mismo sexo durante una reunión de equipo o en una conversación individual con mi director general.
Significa no tener que cambiar los pronombres al referirme a mi pareja en una conferencia de ventas o en una reunión fuera de la oficina. Y significa saber que mi empresa me respaldará apoyando a los empleados LGBTQ+ y a nuestros aliados durante todo el año, no solo cuando le convenga a la imagen pública de la empresa. Afortunadamente, Commvault es realmente un lugar donde puedes ser tú mismo en el trabajo. Nunca lo doy por sentado. Ni siquiera por un minuto.
Al igual que mucha gente que conozco, he pasado por esa horrible experiencia en la que los temas y las causas LGBTQ+ no se apoyaban, ni se debatían, ni se aceptaban ni remotamente en el lugar de trabajo. Recuerdo vívidamente, en una etapa anterior de mi vida, entrar en un nuevo lugar de trabajo, conocer a un alto ejecutivo de la empresa y oírle decirle a mi superior directo que se alegraba de que no hubieran contratado a un «maricón» para el puesto.
Sabía que, si alguna vez quería tener la oportunidad de ascender o, de hecho, de conservar mi trabajo, tenía que mantener la boca cerrada y mi vida privada en privado. No tengo ninguna intención de volver a caer en lo mismo. Me siento muy orgulloso de quién soy y quiero trabajar para una empresa que se sienta orgullosa de mí.
Se han logrado grandes avances en cuestiones relacionadas con la comunidad LGBTQ+, no solo en el ámbito laboral, sino en muchos otros aspectos de la vida. Cada vez son más los líderes LGBTQ+ que han salido del armario y que están siendo elegidos para ocupar cargos públicos. Nuestras políticas sobre la comunidad LGBTQ+ en las Fuerzas Armadas de EE. UU. han evolucionado. Además, se presta mayor atención a las prácticas de no discriminación hacia los miembros de la comunidad LGBTQ+ en cuestiones fundamentales como la vivienda.
Sin embargo, por cada dos pasos que damos hacia delante, a menudo parece que damos tres hacia atrás. Por ejemplo, la comunidad transgénero está siendo objeto de ataques. ABC News informó en noviembre de que «treinta y tres personas transgénero y de género no conforme han sido víctimas de actos violentos en Estados Unidos desde el Día de la Memoria Transgénero del año pasado, celebrado el 20 de noviembre de 2022».
Es espantoso. ¿Y para qué? ¿Por vivir sus vidas con autenticidad? ¿A quién hacen daño? ¿Y si fuera tu hijo, tu hermano o tu amigo? Este tipo de retos a los que se enfrenta la comunidad LGBTQ+ van mucho más allá de las fronteras de Estados Unidos. En muchos países, el mero hecho de que alguien revele su orientación sexual puede acarrear humillación pública, penas de cárcel o incluso la muerte. Por eso es tan importante seguir prestando atención al Orgullo, y por eso esta atención debe ir más allá de las meras palabras.

Sigo siendo optimista por muchas razones. En primer lugar, siento que tengo derecho a amar sin complejos. Jeff Braverman, mi pareja desde hace casi 12 años, me pidió que me casara con él mientras estábamos junto a un majestuoso bayou en mi estado natal, Luisiana.
Acepté enseguida. ¿Cómo no iba a hacerlo? Es el amor de mi vida. Nos vamos a casar en otoño. Hace veinte años, nunca habría imaginado que casarme con mi pareja del mismo sexo fuera posible. Ahora sí lo es. Ya veremos si ese derecho a nivel nacional sigue vigente.
En segundo lugar, trabajo para una empresa que me apoya y me acepta tal y como soy. Eso es muy importante. Y, en tercer lugar, veo que cada vez hay más comunidades que alzan la voz en defensa de la igualdad. Sí, aún queda mucho por hacer, pero hoy me gustaría celebrar nuestros logros. ¡Deseo a todos los miembros de la comunidad LGBTQ+ del mundo y a nuestros aliados un feliz Orgullo!