
La inteligencia artificial está redefiniendo lo que es posible para las empresas modernas: acelera la innovación, mejora la toma de decisiones y permite alcanzar nuevas eficiencias a gran escala. Detrás de cada conocimiento basado en la IA hay una realidad física, impulsada por la energía, la infraestructura y los datos.
A medida que crece el uso de la IA, también lo hace la necesidad de gestionar y proteger los datos de forma eficiente a gran escala. El futuro de la IA no vendrá determinado únicamente por la inteligencia, sino por la responsabilidad con la que se desarrolle y se mantenga esa inteligencia.
Tres factores clave que influyen en el impacto medioambiental
El impacto medioambiental de la IA tiene su origen en la infraestructura informática que la hace funcionar. El entrenamiento y la ejecución de modelos de IA requieren sistemas de alto rendimiento que consumen electricidad. Pero la intensidad computacional es solo una parte de la historia. La IA depende de enormes cantidades de datos, que se almacenan, se transfieren y se procesan entre distintos sistemas, y cada uno de ellos contribuye al consumo de recursos.
Todo esto se sustenta en los centros de datos, donde hay que alimentar y refrigerar los servidores. Los sistemas de refrigeración pueden suponer una parte importante del consumo energético, lo que convierte el diseño de la infraestructura de datos en un factor clave para la sostenibilidad de la IA. Por último, el impacto medioambiental de la IA depende de cómo se genere la electricidad: una misma carga de trabajo puede generar emisiones de carbono muy diferentes según la fuente de energía.
Frenemos la ineficiencia, no la innovación
La IA está creciendo rápidamente a medida que las organizaciones la implementan en todas sus funciones, generan más datos y amplían la infraestructura para seguir el ritmo. A menudo pasa desapercibida una ineficiencia clave: la mitad de los datos de las empresas, una vez almacenados, nunca se consultan.1 Las empresas pagan por almacenarlos sin obtener ningún valor de ellos. Aquí es donde la huella medioambiental de la IA puede aumentar, no a través de la innovación, sino a través de la ineficiencia. Para abordar esto, lo primero es tener una mayor visibilidad y control sobre los datos.
Datos más inteligentes: una potente herramienta para la sostenibilidad
Dado que la IA se basa en grandes conjuntos de datos, las empresas pueden contribuir a reducir el impacto medioambiental corrigiendo las prácticas ineficientes en la gestión de datos que generan cargas de trabajo innecesarias. Las soluciones de Commvault ofrecen varias funciones que ayudan a las empresas a gestionar y aprovechar los datos de forma eficiente:
- Deduplicación para eliminar datos redundantes
- Estructuración por niveles para adaptar el almacenamiento y el procesamiento a las necesidades de acceso
- Compresión para reducir los requisitos de almacenamiento
Una gestión consciente de los datos ayuda a mejorar la eficiencia y a reducir el consumo de recursos.
Sostenibilidad y resiliencia: las dos caras de una misma estrategia
Los entornos de datos repletos de información redundante y desorganizada no solo consumen mucha energía, sino que también son más difíciles de proteger, gestionar y recuperar. La complejidad aumenta el riesgo y complica los planes de continuidad del negocio. Al ayudar a las organizaciones a gestionar, proteger y sacar partido a sus datos, Commvault contribuye a que los sistemas sean a la vez resilientes y sostenibles. Una gestión más inteligente de los datos puede ayudar a reducir el desperdicio, mejorar la eficiencia y reforzar la ciberresiliencia.
El camino a seguir
El futuro de la IA dependerá de las decisiones que tomen hoy las organizaciones. Los líderes en este ámbito:
- Consideran los datos como un activo estratégico, no solo como un volumen cada vez mayor
- Diseñan sistemas de IA teniendo en cuenta la eficiencia y la gestión del ciclo de vida
- Incorporan la resiliencia en todos los niveles de sus operaciones
Con una gestión de datos más inteligente, una infraestructura optimizada y un diseño responsable, las organizaciones pueden reducir el impacto medioambiental de la IA, al tiempo que aprovechan todo su potencial. Menos residuos. Más resiliencia.
1 El estado de los datos ocultos
Aakanksha Kashyap es especialista en ESG en Commvault.